viernes, 8 de enero de 2016

Visitas guiadas, segunda edición


La semana antepasada apareció en Laberinto, suplemento cultural del diario Milenio, la presentación que escribí para la segunda edición de Visitas guiadas, el libro de poemas comentados que Gerardo Deniz publicó en el año 2000. 
La recojo ahora para que la conozcan los lectores de Siglo en la brisa. Entre otros materiales, casi todos de mi propio archivo, ilustran este texto las portadas de las dos ediciones que se han hecho de ese libro (la primera, de Gatuperio Editores; la segunda, de la DGP de Conaculta); también se reproduce en este post el notable esquema manuscrito en el que el poeta –tal como se explica en el siguiente texto– intenta comprobar que la estructura de uno de los poemas de su primer libro (Adrede, 1970) fue calcada del celebérrimo “Madrigal” de Gutierre de Cetina (lo que ampliamente daría para un artículo aparte). Publico también una imagen de la presentación del libro, hace unas semanas, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en la que participaron los poetas Paula Abramo y Julio Trujillo. Hace unos días se cumplió el primer año del fallecimiento del poeta al que rendimos homenaje a través de una nueva entrega de este blog.

Deniz o la necesidad
Por FF

La advertencia que antecede a la serie de visitas guiadas que recoge este volumen, y que fue escrita para su primera edición (Gatuperio Editores, octubre de 2000), es bastante clara: “Nadie diga que éste es un libro de ‘explicaciones’. Nada hay que explicar”. Fiel a ese espíritu, me limito a ofrecer algunos datos sobre su historia con el propósito de que el lector tenga elementos suficientes para apreciar debidamente el conjunto.
Desde poco antes de la publicación de Adrede, su primer libro (Joaquín Mortiz, 1970), Gerardo Deniz escribió “listas de ingredientes” de sus poemas. Un día se animó a dar a conocer uno de aquellos textos; a esa publicación siguieron otras. Como el ejercicio fue de su gusto, lo practicó más o menos activamente durante algunos años. Hacia finales de siglo, eran cerca de cuatro decenas; entonces, cuando se lo propusieron, aceptó reunirlos en forma de libro.
El primero que fue escrito para ser divulgado fue el que dedicó al poema “Bruyéres”: apareció en la revista Cartapacios, número 2 (págs. 16-17, de julio de 1979), y luego se reprodujo con algunas erratas en Vuelta, número 120 (pág. 65, de noviembre de 1986). Más tarde, Deniz lo incluyó en la antología Mansalva, donde lo acompañó de tres más: los dedicados a “Bruja”, “Vivisección” y “Posible” (Lecturas Mexicanas, segunda serie, número 85, SEP,  México, 1987; hay segunda edición: Editorial Mansalva [llamada así, por cierto, en homenaje al libro], Buenos Aires, 2012).
Es interesante echar un ojo a la manera en que los presentó aquella vez: “Con este género de textos en prosa trato nada más de enriquecer, por un lado especialmente mío, las lecturas de quienes se sientan inclinados a tomarlos en cuenta, lo cual no es forzoso”. Por lo que dice, sabemos que hubo quien se molestó por la existencia de esas prosas: “Ante los ofendidos por principio, no me queda sino excusarme, pensando que esa libertad interpretativa suya, tan quisquillosa como frágil, debe de padecer mucho en este mundo, donde por lo general el humo sube y las piedras caen –al igual que lo hacen hasta en mis poemas más problemáticos” (Mansalva, pág. 9). Con el paso del tiempo, el poeta perdió el interés en ese “género de pasatiempo” y renunció a él.
Es cierto que los comentarios a los poemas reunidos en este libro no son los únicos que escribió. Entre los que dejó fuera hay uno particularmente interesante: un apunte esquemático fechado el 20 de junio de 1968, es decir un par de años antes de la aparición de Adrede, que muestra su manera de proceder no sólo al comentar sus propios poemas, objetivo de ese género de trabajo, sino a la hora de escribirlos. Se trata del análisis, hecho a mano en el sentido horizontal de una hoja de papel tamaño carta, de “Madrigal cuarto”, poema que terminaría formando parte de la penúltima sección de su primer libro, y que no es sino una reescritura del célebre madrigal de Cetina. El documento, que daría para un pequeño ensayo independiente, se publica aquí por primera vez.
El caso más importante de comentario no recogido en este volumen es el que escribió para “Piel de tigre”, también de Adrede, que fue publicado en el número 35 de Viceversa (abril de 1996). 
Ese texto, si bien tampoco fue incluido en las páginas que siguen, puede leerse en Red de agujeritos, el libro que reúne lo que publicó en la revista de ese nombre (El Gabinete de Curiosidades de Meister Floh, Ficticia Editorial, México, 2012, págs. 89-96).
¿Qué es lo que hay detrás de la decisión de Deniz de referirse a sus propios poemas? Sin duda, demostrar que casi nada de lo que menciona en la gran mayoría de ellos es gratuito, y que todo responde a la rigurosa necesidad. Pocas veces tendremos ocasión de ver con tanta nitidez el mecanismo de su operación imaginativa, que surge y se apoya de manera constante e hila cuidadosamente a partir de un apretado mundo de referencias. En el comentario dedicado al poema “Duramen”, lo dice con todas sus letras: está hablando de su primer verso, que tiene algo más que un eco de la famosa primera línea de un poema de Valéry, cuando añade: “Para quien tenga curiosidad por mis procedimientos […] es un inmejorable ejemplo de mi propensión natural a tener presente siempre, en lo posible, y sobre todo al escribir, mi contenido cerebral y visceral íntegro, y a echar mano de cualquier cosa en cualquier momento. A veces la alusión puede ser significativa y reflejar afinidades esenciales. Otras veces, como aquí, no”.
Los poemas que se comentan en este libro provienen de los siguientes títulos: Adrede (3), Gatuperio (16), Enroque (11), Mundonuevos (1), Amor y oxidente (2), Op. cit. (2) y Ton y son (1). En total, 36 poemas. A esta segunda edición se suma el texto al que Deniz se refirió en la advertencia de la primera explicando que “la más terrible” de las visitas guiadas no figuraba en sus páginas: el poema se llama “Allanamiento de violeta” y es el último de la serie “Fosfenos”, sección que abre Grosso modo (FCE, 1988). 
En el año 2000, al entregar Visitas guiadas, decidió no incluirlo; poco antes de su muerte, cuando planeábamos esta edición, se cuidó de que aquel trabajo fuera restituido a su lugar original. El lector lo encontrará al final de este volumen. Además de algunas otras singularidades, se acompaña de un mapa y tres sonetos. Es posible que la decisión de reservarse aquel texto esté en su tema, que no es otro que el “Hora”, de Enroque, que sí fue publicado en aquella ocasión.
Para la facilidad de las consultas que se desprenden de la lectura de este libro, hemos sustituido las referencias bibliográficas de las ediciones originales de Deniz, que son inasequibles en su gran mayoría, por las que conducen a Erdera, su poesía completa hasta 2005, editada por el Fondo de Cultura Económica, cuyo tiraje está lejos de agotarse.
Lo más valioso de la primera edición de Visitas guiadas es que fue cuidada por su autor, y por lo tanto, como todos los libros que aparecieron en vida suya, y que casi invariablemente vigiló en persona, está bastante limpia de errores y erratas. De aquella edición se ha sacado ésta.

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Agradezco a José Luis Martínez S., director de Laberinto, la publicación de este artículo en el suplemento que dirige.

Las imágenes que ilustran este post pertenecen a mi archivo. La imagen de la presentación de Visitas guiadas en la FIL-Guadalajara es de Martirene Alcántara. El primer retrato del poeta es de Roberto Portillo; el segundo, de Nicola Lorusso.

Más sobre Deniz en este blog:
Obituario escrito por Antonio Carreira, http://bit.ly/1Zcv8dh
Sobre Red de agujeritos, http://bit.ly/12RrW9H
“Noticias” recientes, http://bit.ly/V95VkF
Una entrevista de 1993, http://bit.ly/1oyaGVn
Cuadernos y dibujos infantiles, http://bit.ly/9dkSDa
Deniz, lector (1), http://bit.ly/hs2IA1
Deniz, lector (2), http://bit.ly/ii4qxC

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