viernes, 2 de diciembre de 2016

Margit Frenk en la EME (video)

Margit Frenk, al final de la charla en la EME: Foto Marichuy Hernández Salas.
La noche del pasado miércoles, la gran filóloga mexicana Margit Frenk vistió la Escuela Mexicana de Escritores (EME). Nuestra idea era conversar con ella delante de los alumnos de la EME sobre el Romancero Viejo, a propósito de la reedición de su Cancionero de Romances Viejos, libro publicado originalmente en 1961 que forma parte de la colección Nuestros Clásicos de la Coordinación de Humanidades de la UNAM. Sobre todo, era una oportunidad para que mis alumnos del primer semestre del Diplomado de Formación Literaria conocieran en persona y pudieran oír de viva voz a una de las máximas autoridades mundiales en el tema, precisamente en los días en que estudiamos el romance como forma poética –e incluso después de que ellos mismos ensayaran sus propios octosílabos. 
Vladimir Bendixen interpreta un romance del siglo XV. El lugar, la Librería Icaria, que comparte casa con la EME. Foto: Marichuy Hernández Salas.
Por si fuera poco, tuvimos la suerte de que el talentoso músico Vladimir Bendixen interpretara, fídula al hombro, tres romances en la forma en que circulaban en los siglos en los que el género nació y se extendió por la península. No exagero si digo que fue una velada que nunca olvidaremos: nadie salió de la conversación con Margit, que se llevó a cabo en la librería Icaria, que comparte casa con la escuela, sin un sentimiento de emoción y agradecimiento. Mi amigo Jonathan López Romo, que acompañaba a Malena Mijares, editora del libro, grabó la charla en video desde la primera fila; la reproduzco aquí, con su autorización, para que puedan verla los amigos que siguen este blog. A sus 91 años, Margit es una mujer excepcional: sabia, memoriosa, ligera, divertida, extraordinariamente entrañable. No lo digo yo; lo dicen quienes tuvieron la suerte de presenciar la plática. Y no menos que ellos, los hechos que reflejan estas invaluables imágenes.




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Más sobre Margit Frenk en este blog:

El Grupo Alatorre (guion radiofónico), http://bit.ly/1RVrqBr

viernes, 25 de noviembre de 2016

Deniz en el número 0 de Milenio

Como saben quienes tienen que saberlo, la revista Milenio, que nada tiene que ver con el periódico de ese nombre, fue la antecesora de Viceversa. En noviembre de 1990 apareció el número 0 (sí: número 0... antes acostumbrábamos ese tipo de excentricidades). 
Juan Almela en el Zócalo en 1991.
Foto: Conchita Perales
Para esa entrega inicial, en la que ya se incluía su hermosa Breve introducción al estudio de mi Verne, Gerardo Deniz aceptó el reto de escribir una pequeña nota sobre una fotografía del libro 100 Years of Erotica de Paul Aratow, del que Eduardo Vázquez Martín tenía un ejemplar. A Almela le hizo gracia que entre las fotos que conforman ese libro, hechas en diversos lugares del mundo, apareciera una imagen tomada, según especificaba el pie de foto, en México, nada menos que en el emblemático año de 1910.
El año pasado, cuando preparábamos la edición de su prosa reunida, De marras (FCE, 2015), nos vimos en la necesidad de conseguir el libro para reproducir apropiadamente la imagen. Mi amiga Roxana Dávila, que se enteró del predicamento, me escribió para decirme que tenía un ejemplar. Ella entonces me lo mandó y de él tomamos la foto. (Por eso su nombre aparece en la lista de agradecimientos del volumen deniciano.)
Copio a continuación la nota de Deniz, siquiera por darnos el gusto de ver de nuevo, bien escaneada, esa fotografía que tanta gracia le hizo a nuestro querido maestro y amigo. También, por supuesto, como una nueva invitación a echarle un ojo a De marras.


México 1910

Por Gerardo Deniz
¿Será posible precisar mejor la fecha? Pienso que sí. Esa mirada de la dichosa dama revela claramente que, breve tiempo antes, la ejercitó. Poca duda cabe acerca de las circunstancias: cuando inauguró Don Porfirio la Columna de la Independencia, el 16 de septiembre. Tiene aún muy presente el éxtasis, más o menos análogo, experimentado al contemplar, en lo alto, la flamante estatua dorada. Probablemente, pues, no ha llegado octubre todavía. Adviértase cómo hay maneras y maneras de hacer las cosas. Es bien sabido –hay hasta constancia iconográfica– que Beethoven miraba sin cesar hacia arriba (nach oben). Pues bien, aunque esta dama está haciendo lo mismo, no por eso manifiesta ningún otro parecido con el gran compositor. Antes al contrario.
La puesta en escena “satisface por completo al espíritu”, como escribió el príncipe De Broglie a propósito de la teoría de Einstein. Las hojas y flores crear un ambiente nupcial, semiselvático y una pizca funéreo. Desde los retratos, los antecesores –¿de él?, ¿de ella?–, presiden el desempeño de la nueva guardia, no sin aprensión. Pero en un cuarto tan acogedor y recoleto tiene todo que marchar bien.
1910. Diez años del siglo. 1990. Diez para que se acabe el mundo, en buena hora, a los pocos días de agotado el número 59 de Milenio. Basta con examinar serenamente la foto para cerciorarnos de que, al menos en prácticas irrenunciables, no lo hacemos peor que nuestros antepasados. Incluso tal vez apliquemos los dedos, hoy por hoy, con mayor especificidad que este caballero –aunque estoy dispuesto a suponer que anda todavía en preliminares antes de pulsar, con doble exactitud, el unísono estremecedor.
Al sentirlo ella, por fuerza exclamará, tal vez exija cosquillas en el escapulario también. ¡Que no haya podido Juan de Dios Peza recoger esa voz…! (¿Y Lenin? En París, creo.)

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Más sobre De marras en este blog:
Primeras imágenes, http://bit.ly/1tsZo8J
Quince razones para asomarse a De marrashttp://bit.ly/2bmYunI