martes, 20 de febrero de 2018

"Sólo así conseguiré morder su corazón"

“Pero
¿es verdad, mujer? ¿Vas a atreverte a asesinar a tus hijos?”, pregunta el incrédulo Corifeo a Medea en una terrible página de la tragedia de
Eurípides. Ella contesta que sí, que va a hacerlo, porque sólo de
esa manera conseguirá “morder el corazón” de su marido, Jasón. 
Es lo que leo
en la traducción de Medea de la edición
para kindle de la serie Clásicos
Penguin (introducción y versión de Ramón Irigoyen), que he adquirido porque
puedo llevarla conmigo con mayor facilidad, y precisamente eso imagino, una
mordedura de corazón, con todas las consecuencias.
(Edición,
debo decir, que me irritó desde la abrí. Una cosa es intentar aligerar las
presentaciones literarias para que los textos, sobre todo si son antiguos, pasen
con mayor facilidad a los más lectores no acostumbrados a este género de lecturas, y otra es decir estupideces como la que se
lee en la primera página de la introducción –introducción, no lo olvidemos, a la Medea del griego Eurípides–: “Los
orígenes de la tragedia italiana se remontan a Koeman, que de un trallazo
micénico, el 20 de mayo de 1992, sepultó a la Sampdoria en el Hades, y ganó
para el Barça la Copa de Europa de fútbol [sic]”. Puedo aceptar que se hagan esfuerzos como éste para acercar la tragedia griega a los nuevos lectores, a condición, desde luego, de que sean idiotas.)

Anatomía del corazón. Vincenzo Michele Giacinto
Malacarne (s. XVIII). 
Tomado de internet.
La
imagen me perturba: la posibilidad de morder físicamente, realmente, el corazón
de otro: un mordisco en el músculo batiente del corazón humano; una dentellada
que arranque un trozo de materia viva cuando está en funcionamiento, y deje en la
boca de quien muerde un pedazo sanguinolento y encendido, en el que quizás todavía pueda advertirse, siquiera por una fracción de segundo, la inercia de la sístole cardiaca. Medea
matará a los hijos que ha tenido con el héroe que la ha traicionado porque
solamente así conseguirá morder su corazón.
¿Es lo que dice realmente Eurípides? Uno se ha acostumbrado desde siempre a desconfiar de las traducciones, y la cosa se recrudece cuando el traductor se permite salidas tan simpáticas. Como
tengo delante otra edición, la de Gredos, que mi amiga, la actriz Renata Ramos
Maza, trae consigo y ha posado en la mesa en la que estamos trabajando, me
arrojo sobre el pasaje… 
La actriz Renata Ramos Maza, en un ensayo de Material de Medea, de Heiner Müller. Foto: FF
Allí Medea dice otra cosa, menos patética. “¿Te
atreverías a matar a tu simiente, mujer?”, pregunta de nuevo el Corifeo, con
otras palabras. Ella responde ahora: “Así quedará desgarrado con más fuerza mi
esposo”.
Por
suerte, ante las notables diferencias de ambas ediciones, puedo acudir a mi amigo José Molina
Ayala, gran conocedor de la lengua griega, a quien ya he consultado en otras ocasiones,
para preguntarle qué dice exactamente el verso de Eurípides. 
El doctor José Molina Ayala, en su cubículo del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.
Foto: FF
Le mando las imágenes
del mismo pasaje en las dos ediciones, hechas con mi teléfono celular. Son tan
distintas entre sí que a mi amigo primero le parece que son episodios distintos. Una vez que confirma que son el mismo, me responde: “Literalmente, el verso 817
dice:
pues de esta manera podría sobre todo ser
mordido el marido
En
griego está en voz pasiva, o sea que la primera traducción [la de Penguin]
cambia la voz pasiva y dice que ella es la que muerde, y añade, para que el
lector sienta feo, el corazón… En la segunda [la de Gredos], morder le suena
suave, y traduce ‘desgarrar’; ‘será sobre todo (o ‘máximamente’) mordido’.
Cambia el adverbio ‘sobre todo’ o bien ‘máximamente’, por ‘con más fuerza’”.

Molina
Ayala se decanta por la traducción de Gredos: “Creo que prefiero la segunda,
pero se ve la intención de los traductores de provocar un patetismo, quizá
porque la traducción literal les parecía débil, y entonces ‘engordan’ la frase…
Uno aprende a traducir literalmente, pero es difícil aprender a añadir o quitar
para que en español funcione…”

En
cuanto leo su respuesta, recuerdo que en casa tengo la edición de Sepan
Cuantos, en la traducción del Padre Garibay, que es la que leí cuando era joven
y la que he consultado como adulto todas las veces que ha sido necesario.
(Volveré por cierto al Padre Garibay próximamente, cuando me refiera a la Orestiada que montó José Solé en 1984 a
partir de sus traducciones, y que presencié con Sergio Vela el verano que mi
amigo y yo cumplimos veinte años.) He aquí lo que traduce el viejo camarero papal:
Corif. —Pero mujer, ¿matar el fruto de tu seno?
Med. —Nada hay que más devore el corazón del
esposo.
El padre Ángel María de Garibay Kintana. Foto: internet.
De todas las traducciones, desde luego, la más seria, de acuerdo con la naturaleza de
sus ediciones, es la de Gredos. No sólo eso: quizás sea la mejor, por
lo menos en tanto que es la que consigue apegarse de la mejor manera a lo que dice realmente Eurípides, y en
eso tiene razón Molina Ayala. 

Sin embargo, la que más me impresiona es la de Penguin,
y es con la que me quedo, a pesar de todo, cuando pienso en el pasaje. En
cuanto el héroe se entere de que ella ha matado a los hijos que han tenido
juntos, Medea va a morder su corazón. La imagen es tan poderosa que me hace olvidar, siquiera por un
momento, que el poeta (en este caso, su traductor) está haciendo uso del lenguaje figurado. Posee un realismo que por un
segundo me hace olvidar que es una frase metafórica, y en ese olvido hay un estremecimiento que me conmueve, estrujando poderosamente mi imaginación de lector.

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La Medea que abre este post es de Delacroix; la tomo de la Wikipedia. Los retratos de Renata Ramos Maza y José Molina Ayala son míos. El que acompaña esta nota es de Jesús Sánchez Maldonado y fue hecho en el set de grabación del programa televisivo La Ruta del Teatro, en diciembre de 2016.

Más sobre teatro en este blog:
La
Ruta del Teatro, http://bit.ly/2DudbC1
La colaboración, de Sergio
Vela, 
http://bit.ly/2onOobd
Textos
para La mujer sin sombra de Richard Strauss, http://bit.ly/1IraPP6
La lengua de La
Celestina
, a escena, http://bit.ly/2pjD0RK

El día que fui el Narrador, http://bit.ly/2rCRdqg