viernes, 3 de noviembre de 2017

Yolanda Pantin: salvar la poesía por los pelos

En 2015 estuvo en México para participar como invitada especial en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino que se celebró en Aguascalientes. El poeta Marco Antonio Campos, alma del encuentro, tuvo a bien invitarme también a , por lo que pude hablar con ella ya desde la noche anterior al viaje por carretera desde la ciudad de México, al término de la lectura inaugural que se llevó a cabo en el viejo Centro Asturiano de la colonia Roma. Aquella noche, y luego durante los días que duró el encuentro, la escuché leer sus poemas y defender sus ideas con una mezcla perfecta de tersura y convicción. La última noche de actividades, todavía en Aguascalientes, asistí a la ceremonia de entrega del premio del encuentro, reconocimiento que en ocasiones anteriores había recaído en poetas como Alí Chumacero, Eduardo Lizalde o Tomás Segovia, y que aquel año le fue concedido a ella, compartido con el mexicano Antonio Deltoro.
Ceremonia de entrega del premio del Encuentro de Poetas del Mundo Latino de 2015.
Marco Antonio Campos, a la izquierda, acompaña a los poetas Antonio Deltoro y Yolanda Pantin.
Foto: La Jornada de Aguascalientes
Para , además de conocer a Yolanda Pantin, aquel encuentro fue la ocasión de entrar en contacto con algunos escritores como José María Micó, el gongorista reconvertido en músico que traduce actualmente a Dante, o José Ramón Ripoll, el conocido melómano gaditano que dirige la Revista Atlántica y que desde entonces se hizo asimismo colaborador de la revista de música que edito en línea. Entre otros poetas, todos del orbe de las lenguas romances (mexicanos, argentinos, italianos, quebequenses...), también conocí al notable escritor peruano Eduardo Chirinos, quien falleció al año siguiente.
Después del encuentro de 2015, Yolanda Pantin y yo seguimos la amistad en Facebook, en donde, durante todo este tiempo, he visto sus fotos y he leído sus opiniones sobre cuanto ocurre a su alrededor. Me refiero a su círculo más íntimo, en especial a la casa de sus padres en el pueblo de Turmero, a las afueras de la ciudad de Maracay (a poco más de cien kilómetros al suroeste de Caracas), pero también a lo que vive su país, Venezuela, en una de las épocas más difíciles y dramáticas de su historia.
Le había ya enviado a Yolanda el cuestionario que motiva este post cuando me enteré de que acababa de ganar el Premio de Poesía de la Casa de América de Madrid, por lo que mi particular interés en saber más sobre su persona y su trabajo cobró de pronto una actualidad periodística. A continuación reproduzco mis preguntas y sus respuestas, y lo hago aprovechando para mandarle un abrazo a ella, lleno de entusiasmo y agradecimiento, idéntico al que nos dimos la primera vez.
Turmero es el lugar de la infancia, de tus padres y tus hermanos. Por lo que se ve en las fotos, también de la naturaleza. Hay algo edénico en las fotos que publicas, aunque al fondo alcance a escucharse la protesta e incluso la metralla. ¿Cómo se viven estos días intensos y dramáticos en ese lugar en particular?
Es un lugar con base real aunque inventadoLo que llamo Turmero está en mi cabeza. En la realidad es un pueblo muy feo, como son muchos pueblos en Venezuela, que he querido salvar de la indignidad porque es el lugar donde viven mis padres y donde se asienta la leyenda familiar
El jardín de la casa de Turmero. Foto tomada de la página de Facebook de Yolanda Pantin
La casa que mi papá construyó está en un terreno rodeado por un muro simbólico (no es alto), en lo que fue parte de una hacienda colonial y ahora es una enorme barriada de la capital del Estado Aragua, Maracay. Yo digo que Turmero junto con otros pueblos cercanos, es el derrame de Maracay. Aragua es un Estado del centro del país, con vocación agraria y ganadera, pero desde la dictadura de Gómez a principio del siglo XX es también la sede del ejército venezolano. Chávez salió de una de esas bases militares
Cuando mi papá construyó esa casa la aisló simbólicamente para protegerla y para protegernos ya que dos de mis hermanos, siendo muy jóvenes, habían muerto en un accidente. Mi papá pensaba que las casas podían salvar a las personas. En mi primer libro Casa o Lobo del año 1981 aparece la casa de esta manera: “Mi padre sueña un lugar. Habla de paisaje, de jardín, de un alto muro que lo defienda.” 
La infancia ha sido un tema recurrente en tu obra y por esas mismas fotos me parece uno diría que ahora estás más cerca de ella, y que, ante lo difícil de la situación venezolana, es ella uno de los pocos espacios en los que uno puede buscar una cierta verdad. Lo mismo creo que se puede decir precisamente de la naturaleza. ¿Puedes contarme algo al respecto?
Cuando quiero tocar algo que seaciertoen el pantanoso terreno venezolano, voy a lo que está en mi mente. Entonces, cuando voy a Turmero y al pasar esa puerta, entro en lo único que nos pertenece
En el jardín de la casa de mis padres descubrí cosas obvias: una de ellas, precisamente, es que los jardines se hacen en el tiempo. Mi hermano menor, Víctor, me dijo una vez que lo obvio pasa agachado y yo creo que eso es verdad.
¿Qué hacen tus padres? ¿Qué edades tienen? ¿Están en activo? ¿Qué puedes contarme de ellos? Tu padre, por ejemplo, ¿a qué se dedica ese hombre de aspecto entrañable en bermudas y calcetas, entre las plantas del huerto familiar?
Mis padres son primos hermanos de doble vínculo y ese dato es importante porque habla de una familia endogámica y lo que significaba la palabraprimo”. Todos en mi casa eranprimos”. 
Mis padres son más o menos contemporáneos, pasados los 80’. Mi papá tiene su cabeza perdida pero está entero. Fue y es un hombre bello. Siempre inventando y creando dentro de un huracán que terminó llevándose todo lo que fundó, salvo su pasión por la orquideología.  
Dicho así parece pedante pero es algo natural que comenzó cuando él era un niño y escribió un ensayo escolar sobre las orquídeas de Chacao, la parte de Caracas donde ellos vivían. Por otro lado, yo digo que soy laamanuensede mi mamá porque heredé o aprehendí su mirada. Ella mira y yo escribo. Esa conciencia de ser la amanuense de mi madre me perturba un poco pero la acepto porque alguien tenía que dejar ese testimonio por escrito.
¿Puedes decirme qué parentesco tienes con esa niña encantadora a la que llamas Marijí? ¿Cómo es tu relación con ella? Parecería que reflejas toda una visión tuya en lo que hace, en sus salidas y sus ocurrencias. ¿Me equivoco?
Marijí es mi nieta nacida en Caracas, hija de Jimena y de Manuel. Losmorochoscomo aquí le decimos a los mellizos, son hijos de Efraín y de Ana Elena, nacidos en Dallas unos meses después. No puedo sino escribirlos. 
No digo que Marijí sea una invención mía pero pienso que mi mirada la ha ido creando. La mirada del amor. ¿Recuerdas el poema de Cernuda? Igual me pasa con losmorochos”. Ellos aparecen con sus gracias y junto con Marijí, tocaron y modificaron profundamente mi poesía. Además, los niños hacen un puente de luz que lleva a la casa de mis padres ancianos en su jardín.
Tu poesía reunida se llama País (Pre-Textos, España, 2011). En octubre de 2014 declarase a El Universal de Caracas: “Tengo, como muchos, una borrachera de pérdidas, pero todo lo perdido está adentro, y es tuyo por derecho. Veo a Venezuela como un país que fue”. ¿Puedes ampliar esa declaración?
No hay misterio. Vivir en la pérdida sabiendo que lo único que te pertenece es lo que perdiste. Todo lo demás es una fantasía
Ya no te pueden arrancar nada porque perdiste todo y en la pérdida, lo perdido está adentro, muy tranquilo, reposando. Con respecto a Venezuela, me doy cuenta que inevitablemente es otro país. En sus líneas gruesas no lo reconozco. Pero no me importa porque conocí un país que conservo intacto por el grado de la luz cuando era una niña. O sea, no tengo nada.
¿Qué escribes? Tu libro más reciente es Bellas ficciones. ¿Cómo entra en tu obra, si es que es el caso, lo que está ocurriendo a tu alrededor?
Publiqué Bellas Ficciones en el año 2016 cuando me di cuenta que uno puede ordenar la vida de acuerdo a una línea argumental y contarla como un cuento. Cuando descubrí que la poesía también era un relato, me sentí liberada del peso de lo literario y entré de lleno en la celebración de la vida con los niños, los ancianos, los animales domésticos, las matas, los árboles. Todo eso estaba en Turmero esperando que lo descubriera. Claro que Bellas Ficciones es mi respuesta política a lo que hemos vivido y estamos viviendo en Venezuela. A me gusta estar encerrada a conciencia en una ficción e irla alimentando como si fuera un pájaro.
¿Cómo han cambiado las cosas en tu entorno desde que estuviste en México, en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino de 2015?
Estos últimos años, sobre todo el 2017 con sus semanas, sus días, sus horas, sus minutos y sus segundos, nos han envejecido
Menos mal que antes de secarme pude escribir los poemarios Bellas Ficciones y Lo que hace el tiempo. Ahora no podríaDonde yo vivo en Caracas, durante los meses álgidos de este 2017 que es además una continuación del 2014, un año muy cruel como fue el año 1814, escuchábamos las metrallas y los gritos de los vecinos, de día y de noche. Es difícil con esa música escribir cuentosSin embargo, con restos de esa parte, vamos a llamarla, infantil, pendiente de las pequeñasseñales”, pude llevar un cuaderno de notas con entradas más o menos diarias, y en eso estoy trabajando ahora.
Entre lo que ha cambiado para ti en un mundo que ya es otro, ¿ha cambiado tu idea de la poesía? ¿Y tu manera de acercarte a ella, como poeta o lectora?
ha cambiado. Como me cuesta mucho concentrarme, no puedo leer. Estoy escribiendo con el poso de lecturas de cuando era joven y estaba buscandolenguaje”. Ahora no busco nada. Cualquier riesgo que tome es mío. Al final, fueron muchos años y muchas páginas tanteando para que las frases pudiesen fluir sin tartamudeos.
¿Puedes hablarme de tus colegas poetas en activo? Desde tu punto de vista, ¿qué es lo más importante que está ocurriendo en la poesía venezolana de hoy?
La poesía venezolana y las artes en general están pasando, paradójicamente dadas todas las dificultades, las fracturas y los traumas, por un momento extraordinario de hallazgos y vitalidad. Una experiencia colectiva nos ha atravesado
Yolanda Pantin entre sus colegas venezolanos, el día que se presentó la poesía completa de Igor Barreto.
De izquierda a derecha: Rafael Cadenas, Alejandro Castro, Rafael Castillo Zapata, Luis Pérez Oramas, Igor Barreto, Yolanda Pantin, Leonardo Padrón, Antonio López Ortega, Alfredo Herrera y Alfredo Chacón.
Las maneras de responder son diferentes y de acuerdo a las búsquedas de cada quien, pero todos hemos sido tocados por una tragedia histórica. Desde una posición radical, algunos poetas reflexionan sobre la pertinencia de la poesía en un país donde hay hambre. Desde otro lugar responden autores con búsquedas espirituales. La vivencia del país con su pesada carga cotidiana (violencia, carencias, desarraigo, exilio), está en la poesía de los más jóvenes. Mi idea con la poesía essalvarla por los pelos”.

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La foto que abre este post es de Lisbeth Salas. La que antecede a mis preguntas, pertenece al diario venezolano El UniversalLas tomo en préstamo de internet.
Las demás imágenes proceden de la página de Facebook de Yolanda Pantin.

En la imagen de la derecha, con los poetas venezolanos Yolanda Pantin y Antonio Trujillo, en una de las actividades del Encuentro de Poetas del Mundo Latino de Aguascalientes. La foto es mía. 

Más sobre Yolanda Pantin en este blog:

Encuentro de Poetas del Mundo Latino de 2015, http://bit.ly/1nDzD2k

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