viernes, 3 de octubre de 2014

Imagen de Ora la pluma


El poeta Alejandro Vázquez, del que Ediciones Acapulco prepara la edición de un hermoso poema llamado Pedro Jimena, encontró quién sabe dónde un ejemplar de Ora la pluma y le tomó una fotografía para ponerla en línea. 
A juzgar por lo que se ve en la imagen, dan ganas de pensar que lo sacó de un basurero. Como lo he comentado con él a chacota, la fotografía tampoco hace justicia a mi talentoso amigo, que muestra un entorno por lo menos polémico –aunque bien es verdad que a tono con el estado del ejemplar que pone a cuadro. Pese a la imagen, y al estado de algunos ejemplares que extrañamente han aparecido a últimas fechas aquí y allá quince años exactos después de su publicación, el libro en sí mismo, el libro como un hecho de la realidad concreta, es muy hermoso. Por supuesto que no me refiero a otra cosa que no sea su estado físico, así que los poemas que aparecen en sus páginas nada tienen que ver con estas reflexiones. Hablo de la textura del papel y el azul de la tipografía de su portada, del registro de los golpes de los tipos móviles contra sus hojas blancas, incluso de su naturaleza intonsa, esa característica de la editorial de Víctor Manuel Mendiola. 
En una palabra: todo eso que la foto de mi amigo Alejandro Vázquez (que aparece retratado en la foto de arriba) es incapaz de comunicar. Este post no pretende sino mostrar unas imágenes del libro, por los días exactos en que se cumplen tres lustros de su aparición.




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En la polaroid de la derecha, mi amiga Victoria Clay-Mendoza se lleva a la frente un ejemplar de mi libro.

Más sobre Ora la pluma en este blog:
Una aclaración, trece años después, http://bit.ly/1mCUP58


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