domingo, 17 de noviembre de 2013

José Guadalupe Posada, ilustrador de portadas


Desde hace por lo menos un año tenía el propósito de armar este post, cuando descubrí una faceta del trabajo de Posada del que no tenía noticia: los dibujos que hizo para las portadas de la Biblioteca del Niño Mexicano, una serie de 110 relatos entre históricos y legendarios de Heriberto Frías que a finales del siglo XIX y principios del XX imprimieron en Barcelona unos editores establecidos en México llamados Maucci Hermanos. 
Como en internet está la serie completa, escaneada de la colección que fuera de Jean Charlot, que forma parte del fondo con su nombre que custodia la Biblioteca de la Universidad de Hawaii, mi idea era cualquier día ver las portadas con detenimiento para escoger las que más me gustan. Así fueron pasando los meses, hasta que la mañana de este sábado, cuando menos lo esperaba, me he dado el gusto de seleccionarlas en vivo y en directo. No es que me haya trasladado sin aviso de por medio al valle de Manoa, en Honolulu, en donde está aquella biblioteca; de paso en la michoacana ciudad de Morelia, en donde asisto al Festival de Música Miguel Bernal Jiménez, me he topado con una exposición organizada por el Museo de la Estampa que reúne una riquísima colección de impresos de José Guadalupe Posada en los diversos formatos en los que trabajó. Entre ellos se expone otra colección completa de las portadas de Maucci, propiedad de Mercurio López Casillas, el coleccionista de la calle de Donceles. La serie, como confirmo en persona, no tiene desperdicio. Aun así, es posible escoger algunas de ellas para compartirlas con quienes se asoman a este blog.
Según los responsables de la exposición, aunque sólo cinco de las más de cien portadas están firmadas por Posada, no hay duda respecto a la autoría general de la serie. (Al lado de estas líneas reproduzco una de esas cinco, la dedicada al fusilamiento en el Cerro de las Campanas; la firma puede verse en tinta roja en el extremo inferior derecho.) Llama la atención que, al revés de lo que uno suele pensar de la industria que ha descubierto la literatura para niños en las últimas décadas, la mayoría de los cuentos que aparecen en esos fascículos (de dieciséis páginas cada uno, con algunos grabados interiores en blanco y negro) estén relacionados con historias sangrientas. 
Si bien la historia y el carácter patrios da largamente para ello, es evidente que la cosa fascina al encargado de dibujar las portadas. Véase, si no, la imagen de la izquierda. También llama la atención el colorido; respecto a ese aspecto en particular, la nota que acompaña la hawaiana versión en línea aclara que probablemente son “the only mechanically produced chromolithographs that Posada ever did”. Algo hay, al menos para mí, tan sorprendente como todo eso: sus dimensiones, que sólo se aprecian adecuadamente teniéndolas delante: son pequeñas, apenas 8.5 por 11 centímetros, unas miniaturas casi. Los fondos son un poco más claros de lo que se aprecia en el resultado del escaneo de la colección de Charlot. Al trabajo original de Posada, lleno de belleza y detalles curiosos y humorísticos, hay que añadir el buen gusto de los editores Maucci: el uso creativo de la tipografía contribuye a que estas portadas sean un tesoro de la historia de nuestras ediciones, más allá del emocionado aprecio que desarrollamos inmediatamente por ellas.

Biblioteca del Niño Mexicano
Imágenes de José Guadalupe Posada
Colección Charlot, de la Biblioteca de la Universidad de Hawaii



La leyenda del monje blanco.

La matanza de Cholula o Sangre y fuego, fuego y sangre.

La princesa Rayo de Gloria ó La fundación de México.

Historia de los volcanes. Corazón de lumbre y alma de nieve.

Aventuras del príncipe Flor de Nopal ó La gratitud de un amigo.

Flor del remordimiento o Flor de redención.

La conjuración ante el huracán. Cortés quema sus naves.

El castillo del poder o El vino de la ambición.

La noche triste en Tenochtitlan.

La Sirena blanca y el Tritón negro.

La formidable catástrofe ó El triunfo del patriotismo.

El temaxcall [sic] de Netzahualcoyotl [sic] en la noche ante Hernán.

La púrpura de la traición o Los suplicios del gran tribunal.

La ciudad subterránea ó La llanura de Texcoco.


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Las imágenes de este post pertenecen a la Colección Charlot de la Biblioteca de la Universidad de Hawaii, de donde las tomo en préstamo. La serie completa puede verse en http://bit.ly/cuZ6Ds. El retrato de Jean Charlot, pintor francés que vivió más de veinte años en México, es de Edward Weston y fue hecho en 1933.

Más sobre artes plásticas en este blog:
El azul pintado más hermoso del mundo (sobre Baco y Ariadna de Tiziano), http://bit.ly/V3HU0F
El museo imaginario de Marcel Proust, http://bit.ly/V3ICep
Siete imágenes del Códice Laud, http://bit.ly/13dmUao
Último encuentro con Vlady, http://bit.ly/1fKoWm7

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