domingo, 4 de agosto de 2013

Los últimos alzados de cartón


 “Los hombres que han trabajado más son los menos que tienen que disfrutar [sic] de aquellas banquetas. Nomás puras banquetas. Y yo lo digo por mí: de que ando en una banqueta, hasta me quiero caer”.
Emiliano Zapata a Pancho Villa. 
Xochimilco, 4 de diciembre de 1914.

El año, 1968; el lugar, la colonia Anzures; el personaje, yo. Me han vestido ¿exactamente de qué? ¿De zapatista, como opina un buen amigo historiador? La ropa inmaculada, la faja y el paliacate comprados la víspera, el bigotito diseñado con ironía: todo delata la comodidad con la que duerme la historia en el discurso escolar. Para la mañana en que se hace esta foto, hace varias décadas que todos los niños de México somos zapatistas, así como somos maderistas, carrancistas, villistas, obregonistas, aunque esos ismos a veces sean incompatibles y hasta contradictorios. Quizás por eso nadie se asombre de que este güerito de madre española perfectamente urbano, inscrito en una preprimaria privada, pueda representar en un día de Fiesta Patria a un campesino en armas que exige Tierra y Libertad.
Salvo la fecha puesta al margen de la foto, nada permite saber que estamos a unos días de la matanza de Tlatelolco. Es cierto que para entonces la Revolución, burocratizada desde hace décadas, es la caricatura de la caricatura inicial; sin embargo, el velo ideológico que la cubre es tan vistoso como siempre, y los nombres de Madero, Carranza o Zapata, y las de algunos de quienes los mandaron matar, que en conjunto hacen un efecto algo estrambótico, son su brillo más exterior.
A casi sesenta años del 20 de noviembre de 1910, pero a sólo quince días del 2 de octubre de 1968, se antoja pensar que el rebelde de utilería que aparece en la foto, el revolucionario de festival escolar, pertenece a la última generación de alzados de cartón. ¿Será por eso que, una vez que se convierta en adulto, las ideologías le producirán una suspicacia invencible? Peor aún: ¿será por eso que va sentirse parte de una generación perdida para los grandes proyectos públicos, turbamulta de infantes mansos para siempre caracterizados de disparate histórico? Impasibilidad, hastío, apatía… ¿Cómo vamos a engañarnos nosotros que somos parte consustancial de la representación, que nacimos y dimos los primeros pasos cuando hace siglos estaba en cartelera? 
Los héroes contradictorios de los que se disfrazó cada 16 de septiembre duermen en la piel del viejo niño que redacta este texto. No es suficiente que le produzcan curiosidad intelectual; entre ellos y él, entre los días de su educación escolar y el día en que reflexiona sobre ella, hay un abismo que parece insalvable.
Pero volvamos a Anzures. Apreciemos la tranquilidad de la calle, la pareja que aguarda delante de la papelería, la camioneta de temerario diseño entomológico. Sería injusto decir que los esfuerzos pedagógicos del régimen han sido en vano. Mucho más tratándose de un niño con una notable disposición para la estampa histórica. Véase la prestancia con la que posa para la escaramuza contra los carranclanes; para aliarse acaso sinceramente con la División del Norte; para defender, mientras no sea necesario alejarse mucho de Cuautla, las decisiones de la Convención. Y un detalle, de aquéllos que hacen a los grandes actores: como si aludiera al famoso comentario de Zapata en Xochimilco, nótese cómo posa los pies en las raíces de la jacaranda y evita cualquier contacto con el cemento urbano.


(Este texto apareció originalmente en el libro colectivo Lo escrito mañana. Narradores mexicanos nacidos en los 60, coordinado por Sandra Lorenzano y publicado en 2010 por la editorial Axial.)

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Salvo las fotografías en blanco y negro, que tomo prestadas de internet, las imágenes que ilustran este post pertenecen a mi archivo.

Más sobre la Revolución Mexicana en este blog:
La Revolución y el fracaso educativo en México, http://bit.ly/13lslin
Galería de personajes de la Revolución, http://bit.ly/18JgdRj
Eufemio Fox, http://bit.ly/15n8aF6
Un paseo por los lugares en donde nació, vivió y murió Emiliano Zapata:
primera parte: http://bit.ly/177zC7U; segunda: http://bit.ly/11m15nu.

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