domingo, 9 de octubre de 2011

Alejandría (1986-1989)



El inesperado reencuentro con la carta de Proust que traduje y publiqué parcialmente en 1987 (en las circunstancias consignadas en http://bit.ly/r1f7H2), me llevó a hojear algunos ejemplares de la vieja Alejandría. A mediados de los años ochenta, un grupo de amigos y yo, estudiantes todos de la Facultad de Filosofía y Letras, fundamos una revista literaria de periodicidad trimestral. 
Si al principio iba a llamarse, no sin alguna pedantería, Hégira, la revista terminó adoptando el nombre de la ciudad que mandó construir Alejandro de Macedonia en el lugar al que se refieren unos versos de la Odisea, según relata famosamente Plutarco. (Arriba de estas líneas puede verse a Fernando Rodríguez Guerra, uno de sus fundadores y quien propuso el nombre). La palabra estaba llena de evocaciones y sugerencias literarias: por supuesto que la ciudad misma, con su célebre biblioteca, pero también algunos autores como Cavafis o Lawrence Durrell. 


Alejandría publicó su primer número en el verano de 1986 y el último casi tres años más tarde, cerca de la Semana Santa de 1989. El primero y más duradero de sus consejos editoriales estuvo conformado por Mario Saavedra, Fernando Rodríguez Guerra, Eduardo Menache, José Antonio Jacobo, Alberto López García y un servidor. 
Para el número 8, el último de la serie, quedaron fuera algunos consejeros y aparecieron otros cuya presencia da cuenta de algunas amistades para entonces ya establecidas: Ricardo Cayuela, Julio Hubard, Alberto López de Haro y Pablo Soler Frost. Todavía hubo un proyecto de una entrega más, del que conservo un fólder vacío (que reproduzco a la derecha) con los dibujos que hizo Pablo en él hace más de veinte años, durante una de las últimas reuniones. 


Aunque también hubo sitio para la narrativa y hasta para el ensayo, Alejandría fue esencialmente una revista de poesía de autores primerizos y quizás por eso no debe extrañar la enorme profusión de poetas traducidos que aparecen en sus páginas: William Blake, Leopardi, Stephen Spender, Verlaine, Ritsos, Quasimodo, Eliot, Ungaretti, Robert Frost, Charles Olson, Gustaf Sobin, John Donne, Valerio Magrelli… 
Otra característica digna de reseña fue su interés por la imagen; así, cada número fue ilustrado con dibujos de diversos artistas plásticos, entre ellos Salvador Pinoncelly, Vlady, Diego Rivera, César Martínez Silva o Rubén Ortiz. En un artículo futuro me referiré a las ilustraciones del número 6, nada menos que una colección hasta entonces nunca publicada de dibujos de Xavier Villaurrutia que nos prestó el gran Luis Mario Schneider, lo que me dará ocasión de relatar cómo lo conocí a él. 
El último número de Alejandría fue presentado el 15 de marzo de 1989 (el día de los idus de marzo de aquel año, fecha que apunta a la novela de Thornton Wilder en la que aparece la antigua ciudad egipcia): una mesa redonda que tuvo como escenario la Casa Universitaria del Libro y en la que participaron los poetas David Huerta, Roberto Tejada y Jaime Moreno Villarreal. La idea de este post es reproducir las ocho portadas de su historia, acompañadas de algunas páginas interiores.

Número 1. Verano de 1986. Dibujos de Cynthia Martínez


Número 2. Otoño de 1986. Dibujos de Salvador Pinoncelly



Número 3. Invierno de 1986-1987. Dibujos de Vlady


Número 4. Primavera de 1987. Dibujos de Víctor Salomón


Número 5. Verano de 1987. Dibujos de Diego Rivera


Número 6. Invierno de 1987-1988. Dibujos de Xavier Villaurrutia


Número 7. Otoño de 1988. Dibujos de César Martínez Silva


Número 8. Primavera de 1989. Dibujos de Rubén Ortiz


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